La IA empieza a pagar por el almacenamiento
El último trimestre de Western Digital (WDC), cotizada en Estados Unidos, ha dejado una señal relevante para los inversores tecnológicos: la inteligencia artificial (IA) no solo está elevando el volumen de datos almacenados, también podría estar devolviendo poder de fijación de precios a una industria acostumbrada a ciclos muy duros.
La compañía superó las expectativas gracias a una mejora de los precios medios de venta tanto en sus discos duros como en la memoria NAND. El matiz importa. Si los ingresos crecen únicamente porque se venden más unidades, el avance puede ser frágil. Cuando aumentan los precios y los márgenes, en cambio, el mercado empieza a reconocer que la oferta disponible no basta para cubrir una demanda más exigente.
Los centros de datos necesitan almacenar enormes cantidades de información para entrenar, ejecutar y mantener modelos de IA. Los discos duros, o HDD, aportan capacidad masiva a un coste relativamente eficiente, mientras que la memoria NAND permite un almacenamiento flash más rápido. La memoria DRAM, por su parte, facilita el acceso veloz a los datos en servidores y sistemas de procesamiento. La cadena de valor, por tanto, es amplia.