El auge y sus riesgos
El exitoso estreno en bolsa de Aktis Oncology en diciembre de 2024 reavivó el interés institucional por los radiofármacos. La IPO captó aproximadamente 318 millones de dólares y contó con Eli Lilly como inversor estratégico, una señal clara de confianza en la tecnología y en su potencial comercial. Vayamos a los hechos: los radiofármacos combinan isótopos radiactivos con moléculas dirigidas para transportar radiación directamente a las células tumorales, reduciendo el daño a tejido sano y abriendo la puerta a tratamientos más selectivos.
La validación comercial ya existe. Novartis colocó a Pluvicto como ejemplo: más de 1.000 millones de dólares en ventas en 2023, lo que demuestra que un radiofármaco puede alcanzar estatus de blockbuster. Esto sugiere margen para precios premium si los beneficios clínicos son robustos. Además, la inversión de grandes farmacéuticas como Eli Lilly, Merck o Novartis aporta capital, redes comerciales y experiencia regulatoria que aceleran el desarrollo y la comercialización.
¿Significa esto que los radiofármacos son una apuesta segura? No. Los riesgos son relevantes y distintos a los de la biotecnología convencional. La manufactura exige instalaciones especializadas y elevados costes de capital y operativos. Los isótopos suelen tener vida media corta, lo que convierte la cadena de suministro en una carrera contra el tiempo: producción, control de calidad y entrega deben coordinarse con precisión. Las exigencias de seguridad radiológica y cumplimiento normativo son estrictas y varían entre agencias como la EMA, la AEMPS en España, la ANMAT en Argentina o la COFEPRIS en México.
La volatilidad del precio de las acciones también es un factor. Noticias sobre ensayos clínicos o inspecciones regulatorias pueden provocar oscilaciones acusadas. Asimismo, incluso tras la aprobación, factores comerciales como adopción clínica, reembolso y competencia tecnológica condicionarán la penetración en el mercado.
¿Y cómo integrar esta temática en una cartera prudente? Primero, diversificando exposición. Equilibrar posiciones entre grandes farmacéuticas consolidadas que ya tienen canales comerciales y empresas puras enfocadas en radiofármacos ayuda a mitigar riesgos. Segundo, considerar proveedores de la cadena de valor, productores de isótopos, fabricantes de equipos de imagen y distribuidores logísticos para captar rentabilidades menos correlacionadas con los ensayos clínicos. Tercero, escalonar inversión según etapa de desarrollo: mayor peso en compañías con aprobaciones o ingresos comprobados, menor en startups preclínicas.
La democratización del acceso financiero complica el panorama. Hoy plataformas internacionales permiten comprar acciones fraccionadas desde €1, y corredores como Nemo facilitan acceder a IPOs y títulos extranjeros. Sin embargo, los inversores minoristas deben evaluar restricciones locales, comisiones y fiscalidad antes de entrar. Recordemos que capacidad de compra accesible no elimina el riesgo de pérdida total.
Además, el ecosistema ofrece oportunidades más allá de las acciones: invertir en empresas que suministran isótopos médicos, fabricantes de equipos de imagenología y operadores logísticos reduce la exposición a fallos clínicos. Los asesores suelen recomendar combinar posiciones en renta variable con vehículos más conservadores y revisar la implicación fiscal local, por ejemplo el tratamiento de ganancias patrimoniales en España o retenciones aplicables en cuentas en el extranjero en México y Argentina.
En términos regulatorios, existen vías aceleradas para terapias que atienden necesidades no cubiertas, lo que puede acortar tiempos hasta mercado si los ensayos confirman eficacia. Pero, en última instancia, los resultados clínicos y la capacidad operativa para fabricar y distribuir determinarán el éxito comercial.
La pregunta que queda es: ¿conviene exponerse ahora? Para inversores con perfil medio-alto que entienden la tecnología y aceptan volatilidad, la oportunidad existe. Para otros, la prudencia manda. Si decide entrar, hágalo con tamaños modestos, diversifique y priorice empresas con sinergias comerciales o capacidades logísticas probadas.
Contexto y análisis en La revolución radiofarmacéutica: la promesa frente al riesgo del mercado.