Un acuerdo que cambia las reglas del juego
El acuerdo histórico entre Johnson & Johnson y el gobierno de EE. UU. marca un punto de inflexión en la política farmacéutica. Combina compromisos de reducción de precios al consumidor con exenciones arancelarias sobre materiales importados, y funciona como un modelo replicable para la industria. Vayamos a los hechos: esas exenciones arancelarias reducen costes directos de insumos, los ahorros inducen reinversión en plantas y tecnología dentro del país.
Esto significa que incentivos públicos y compromisos corporativos ya están canalizando miles de millones de dólares hacia la expansión de capacidades de manufactura farmacéutica en EE. UU. La demanda por seguridad de suministro y por menores costes logísticos refuerza la motivación para relocalizar producción y centros de I+D. ¿Quién gana? Todo el ecosistema: grandes farmacéuticas, distribuidores, fabricantes por contrato (contract manufacturing), proveedores de logística, empaquetado especializado y fabricantes de componentes médicos.