Qué buscan los bancos y qué implica para inversores
Los objetivos de adquisición suelen ser concretos. Procesamiento de pagos, servicios bancarios como servicio (BaaS), soluciones de compra ahora, paga después (BNPL) y capacidades de IA para evaluación de crédito y detección de fraude encabezan la lista. Comprar proveedores de infraestructura BaaS ofrece además la ventaja de ingresos B2B recurrentes: el banco puede vender emisión de tarjetas, procesamiento y cumplimiento regulatorio a múltiples fintechs, ampliando sus fuentes de ingreso.
Esto significa acceso inmediato a nuevos segmentos demográficos y geográficos. Una fintech con fuerte tracción entre pymes o clientes jóvenes permite al comprador entrar en esos nichos sin partir de cero. En España y América Latina ya vemos movimientos similares: bancos globales como BBVA o Santander han reforzado su oferta digital; neobancos regionales como Nubank o plataformas como Mercado Pago atraen precisamente a esos usuarios móviles y flexibles.
La pregunta que surge es: ¿qué supone esto para los inversores? En primer lugar, las fintech con las capacidades buscadas pueden subir de precio cuando aparecen rumores de compra. La prima pagada por Capital One a Brex es un caso ilustrativo. Pero atención: esa potencial revalorización viene acompañada de riesgos importantes.